Era de noche en el parque
Llovía y supe que de noche
Nadie visita los parques cuando llueve
Y ahí estaba él
Tranquilo sosegado
Y curioso al acercarme
Millones de perlas estrellas
Gotas de lluvia al fin y al cabo
Prendían en su cuerpo impermeable
Como una joya diamantina
A la luz naranja de las farolas
Así quisiera yo tejer mi cuerpo
Plumaje impermeable a la lluvia
Pero la lluvia que me azota
No me cae del cielo
Golpea de dentro hacia fuera
Y pensé que tal vez
Debiera tragarme al cisne
DEL GIRO EN LA QUIETUD: Mariano Castro.
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La paz que a ti te alcanza
no es ausencia de pugnas ni debilidad;
sabes bien que se enfrenta a lo terrible,
a las lóbregas sombras de lo humano,
al grito,...
Hace 3 horas

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